Marruecos con Sáhara Motor. Días 4 y 5

De nuevo tregua. Para muchos hoy sería la etapa reina de la aventura con Sáhara Motor: el día en que atravesaríamos y rodaríamos por el Erg. Para mi, sin desmerecer la etapa de las dunas, el de ayer y el día 6 son los días más importantes; en vez de etapas de enlace. Supongo que es cuestión de gustos y espectativas.

Arena y dunas hoy, y pistas y fezfez mañana. Pocos kilómetros y mucha diversión; y recuperación de fuerzas para la jornada del día 6. Bueno, recuperación más o menos; porque mi moto se quedó atascada un par de veces y los 160 kgs se quedaron bien clavados. Es una máquina pesada para dunear a ritmo de quad o de enduro; necesita su incercia y la velocidad propia de una tercera marcha que dando gas permita, casi, contar las pistonadas del motor sin que se cale. Es un estilo de conducción completamente diferente a las enduro 450; eso es precisamente lo que me gusta de ella.

La arena no estaba tan blanda como en septiembre-octubre, así que pudimos trazar por la cresta de las dunas grandes. Diversión a raudales a 30º de temperatura… es importante calibrar bien la cantidad de ropa y de peso que se lleva antes de entrar en el erg, para evitar sorpresas desagradables; y agua, mucha agua que impida la deshidratación. El oasis de Oubira, como siempre, nos permitió recuperar fuerzas y líquidos.

Se nos hizo muy tarde y la opción más sensata era volver por las dunas bajas y la pista que rodea el erg, pero… ¿quién dice que somos sensatos? Decidimos seguir duneando y volver atravesando de nuevo las dunas hasta el hotel. La comida podría esperar.

Tras la tarde libre para que cada uno hiciera lo que quisiese, el día siguiente transcurrió con normalidad a recorriendo las pistas de la zona; el fezfez de los ríos secos nos pondría a prueba.

Dos días de cierta tranquilidad antes de la etapa de retorno hasta Oujda que superaría los… ¡500 kms!

Marruecos con Sáhara Motor. Día 3

Terminó el descanso del guerrero. Hoy sería una buena etapa… 350 kms aproximadamente, desde Midelt hasta Merzouga. Si no nos despitábamos y no surgía ningún incidente, llegariamos con luz a ver a nuestro amigo Alí el Cojo.

Hoy zarpamos con la baja de Luis, que prefirió reservarse para el día de las dunas (pese a su rotura de tobillo). Una bonita etapa de pistas rápidas que nos iban a dirigir de lleno al corazón del Erg Chebbi.

Los mousses de Pedro no aguantaron. Con su espíritu habitual quería seguir rodando con las cubiertas vacías, pero no tenía mucho sentido; iba a ser pan para hoy y hambre para mañana. Y, además, no iba a disfrutar de una etapa única. Esperamos a Guille y en un visto y no visto había cambiado los mousses por cámaras reforzadas, para que no dieran problemas.

Fue una buena idea, porque tras 50 kms recorrimos una rambla de… ¡40 kms! No era peligrosa, pero las muñecas y los antebrazos quedaron para el arrastre.

80 kms de pistas cañeras nos llevaron al waypoint de la comida… La verdad es que ya necesitábamos un descanso y recuperar fuerzas. Allí estaba el Wrangler con todo preparado, así que sin perder mucho tiempo llenamos el buche y el camelbag, y continuamos ruta.

Según caminábamos hacia el Sur el paisaje iba cambiando. Sergio ya se encontraba a gusto leyendo el Tripy II que Sáhara Motor le había montado en el manillar, así que le dejé que liderara el grupo. Con compañeros de ruta como los de este viaje da gusto rodar. El siguiente punto de descanso sería el acantilado de la pista del Dakar; de la conocida pista Citroen.

… Allí donde la palabra África nos recuerda dónde estamos…

Queríamos llegar con luz, así que no podíamos perder tiempo. De nuevo abrimos gas rumbo Merzouga y siguió tirando delante Sergio con mucho acierto en la navegación. Sin problemas con las “trampas” marroquíes típicas de este tipo de terreno -oueds, surcos, bancos de arena-, atravesamos el control militar sin problema y unas decenas de kilómetros más adelante ya entrábamos de lleno en el terreno esperado. El único problema lo planté mi GPS que, pese a estar cogido de la batería, seguía apagándose. En fin, nada nuevo, ni que no pudiera arreglarse con la navegación a roadbook al más puro estilo tradicional. Nuestro último punto de reagrupamiento y descanso sería el oasis previo a Merzouga.

Las sombras comenzaban a hacerse alargadas… el sol caía y no era momento de perder tiempo. El ansia de llegar al erg nos permitió sacar fuerzas de flaqueza y comenzamos el último tirón hasta el hotel. Ya dí por hecho que el GPS no iba a funcionar, asi que ni siquiera lo encendí. Sólo quedaba navegar por pistas ya conocidas y tener cuidado de no descuidarse; el final de la etapa estaba cerca y éste estaba siendo un viaje duro. Las largas etapas nos estaban poniendo a prueba  a los moteros… pero no podrían con nosotros.

Con la tregua de los últimos minutos del día y sin mayores incidentes, repostamos en la gasolinera de Alí y brindamos por el día, por el grupo y por el paisaje.

Marruecos con Sáhara Motor. Día 2

Tras la paliza de ayer, hoy Guillermo nos tenía preparado un día tranquilo; sólo 250 kms alrededor de Midelt.

Midelt es una ciudad comercial situada en la base del monte Aixi. Se fundó por los franceses en el año 1917, como puesto militar para controlar el paso de indígenas entre el Medio Atlas y el Alto Atlas. Fue base del ferrocarril a Guercif, ruta de penetración hacia el Sur de Marruecos. En la actualidad, podemos ver de esa época la pequeña Iglesia Católica de la Inmaculada.

Las cosas han cambiado y, de importante yacimiento minero, ha pasado a ciudad que vive principalmente de la agricultura y ganadería; de hecho, es el principal punto productor de manzanas. Quien quiera comprar una alfombra bereber, no se puede perder el mercado de alfombras de los domingos.

La ruta comenzó por pistas rápidas hacia las montañas nevadas. Fuimos dejando al lado pequeños rebaños de ganado y refugios nómadas pastores. El terreno quebrado hacía la conducción de las motos mucho más ágil y segura que la de los quads/atv/utv. De hecho, cuando llegamos a la gasolinera pudimos relajarnos alrededor de una taza de té a la menta (que el gasolinero no nos dejó pagar). Con los depósitos llenos, tuvimos nuestro primer y más grave incidente en una rambla. El despiste de décimas de segundo de Luis le pasó “fractura”… de tobillo. No obstante, terminó la ruta a lomos de su Gas Gas después de la espléndida comida de picnic que nos prepararon Pedro y Ana.

Pese al incidente, continuamos ruta a un ritmo alto. Nos adentramos en las montañas, con cuidado de no patinar con las zonas embarradas a consecuencia del deshielo y la nieve derretida. El paisaje de El Cirque de El Jaffar es espectacular.

Dejamos atrás la nieve y la altura, y nos adentramos en una garganta impresionante. El piso no era muy complicado, pese a que la rambla estaba incluso cubierta por agua y tenia muchas piedras sueltas. No es el mejor terreno para mi máquina, pero con cuidado pude disfrutar de este tramo espectacular.

Cuando salimos de la rambla, íbamos muy bien de tiempo. De todas formas, después del día de ayer, teníamos ganar de llegar pronto y pasar un rato relajados. Así que cogimos pista y abrimos gas hasta el hotel.

Un gran etapa!!!