Marruecos con Sáhara Motor. Día 7

Tras el día de ayer, los moteros ya habíamos alcanzado la gloria. No obstante, quedaba un poquito más hasta llegar al puerto; aunque ya no habría que madrugar. Hay quien prefirió hacer los últimos 150 kms por carretera, pero nosotros quisimos recorrerlos por pista. Esta zona norte yo no la conozco. Y, desde luego, valió la pena.

En primer lugar, tuve ocasión de probar la navegación con el Tripy II… que es facilísima. Es una mezcla entre GPS y Roadbook, todo en formato digital.

Por otra parte, tuve ocasión de recorrer un Marruecos verde, de pistas reviradas y de riachuelos rebosantes de agua; que hasta ahora desconocía.

La ruta de hoy ha sido el perfecto y relajado final para una aventura increíble por Marruecos de la mano de Sáhara Motor.

Ya sólo queda embarcar los vehículos y compartir las últimas horas en el ferry de camino a casa, con los deberes cumplidos y la satisfacción de haber realizado una nueva ruta inédita que ha sido un éxito para los socios de Sáhara Motor.

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Marruecos con Sáhara Motor. Día 6

Se acabó la tregua; se acabó el descanso. Los viajes con Sáhara Motor son duros… son para montar en moto sin concesiones. Para llegar donde otros no llegan; para disfrutar al 100%. Después de 5 días de moto que han exigido mucho de nosotros como moteros, Guille nos sorprendió con un rutómetro de 505 kilómetros. De nuevo tendríamos que levantarnos a las 05.30 -hora española- para salir a las 06.30h junto con el sol.  Pero esta vez, tanto nuestras motos como nosotros, llevamos un importante desgaste encima.

¡Qué coño! A la hora prevista estábamos tomando la salida sin protestar, con nuestro camelbag lleno y nuestras dos barritas energéticas. Así somo los moteros.

Aceptamos que no perderemos tiempo ni para fotografías, ni para descansos no necesarios. Estamos cansados y algo doloridos, pero 500 kms de pista son muchos y no queremos hacerlos de noche. Largas y rápidas pistas con el horizonte como línea de fondo son nuestro horizonte durante horas. Es el terreno perfecto para mi moto: es el extenso Reckam.

A nuestro alrededor se suceden los problemas: los utv pinchan, las atv se rompen, unos y otros grupos van teniendo problemas que el coche de asistencia va resolviendo cada vez. Guillermo no para, y encima los surtidores se quedan sin gasolina. Lo que nos obliga a pasar combustible de los depósitos grandes a los pequeños y rellenar los nuestros desde los jerrycans que lleva el Toyota de Sáhara Motor.

Después de comer, alrededor de nuestro habitual picnic, continuamos ruta. Nuestras máquinas van bien y nosotros estamos en forma… pero esta vez le toca a la mía. Tras pasar un oued seco, se me sale la cadena y del latigazo se rompe el cárter. Paro inmediatamente… la moto ya está perdiendo aceite. No pasa nada, Guille se ocupa de ella y en menos de 15 minutos me la deja lista para seguir rodando hacia la meta.

En marcha. ¡¡GAAAASSSSS!! Seguimos y llegamos a Oujda justo al caer el sol. Misión cumplida. Pero antes, un problema más. El cable del embrague dice “basta”, así que tengo que terminar los últimos 10 kms y atravesar la ciudad sin él. Teniendo en cuenta el cansancio, lo arreglaríamos la mañana siguiente.

¡¡Una etapa magnífica, unos compañeros de órdago y una organización de la leche!!

Marruecos con Sáhara Motor. Días 4 y 5

De nuevo tregua. Para muchos hoy sería la etapa reina de la aventura con Sáhara Motor: el día en que atravesaríamos y rodaríamos por el Erg. Para mi, sin desmerecer la etapa de las dunas, el de ayer y el día 6 son los días más importantes; en vez de etapas de enlace. Supongo que es cuestión de gustos y espectativas.

Arena y dunas hoy, y pistas y fezfez mañana. Pocos kilómetros y mucha diversión; y recuperación de fuerzas para la jornada del día 6. Bueno, recuperación más o menos; porque mi moto se quedó atascada un par de veces y los 160 kgs se quedaron bien clavados. Es una máquina pesada para dunear a ritmo de quad o de enduro; necesita su incercia y la velocidad propia de una tercera marcha que dando gas permita, casi, contar las pistonadas del motor sin que se cale. Es un estilo de conducción completamente diferente a las enduro 450; eso es precisamente lo que me gusta de ella.

La arena no estaba tan blanda como en septiembre-octubre, así que pudimos trazar por la cresta de las dunas grandes. Diversión a raudales a 30º de temperatura… es importante calibrar bien la cantidad de ropa y de peso que se lleva antes de entrar en el erg, para evitar sorpresas desagradables; y agua, mucha agua que impida la deshidratación. El oasis de Oubira, como siempre, nos permitió recuperar fuerzas y líquidos.

Se nos hizo muy tarde y la opción más sensata era volver por las dunas bajas y la pista que rodea el erg, pero… ¿quién dice que somos sensatos? Decidimos seguir duneando y volver atravesando de nuevo las dunas hasta el hotel. La comida podría esperar.

Tras la tarde libre para que cada uno hiciera lo que quisiese, el día siguiente transcurrió con normalidad a recorriendo las pistas de la zona; el fezfez de los ríos secos nos pondría a prueba.

Dos días de cierta tranquilidad antes de la etapa de retorno hasta Oujda que superaría los… ¡500 kms!

Marruecos con Sáhara Motor. Día 3

Terminó el descanso del guerrero. Hoy sería una buena etapa… 350 kms aproximadamente, desde Midelt hasta Merzouga. Si no nos despitábamos y no surgía ningún incidente, llegariamos con luz a ver a nuestro amigo Alí el Cojo.

Hoy zarpamos con la baja de Luis, que prefirió reservarse para el día de las dunas (pese a su rotura de tobillo). Una bonita etapa de pistas rápidas que nos iban a dirigir de lleno al corazón del Erg Chebbi.

Los mousses de Pedro no aguantaron. Con su espíritu habitual quería seguir rodando con las cubiertas vacías, pero no tenía mucho sentido; iba a ser pan para hoy y hambre para mañana. Y, además, no iba a disfrutar de una etapa única. Esperamos a Guille y en un visto y no visto había cambiado los mousses por cámaras reforzadas, para que no dieran problemas.

Fue una buena idea, porque tras 50 kms recorrimos una rambla de… ¡40 kms! No era peligrosa, pero las muñecas y los antebrazos quedaron para el arrastre.

80 kms de pistas cañeras nos llevaron al waypoint de la comida… La verdad es que ya necesitábamos un descanso y recuperar fuerzas. Allí estaba el Wrangler con todo preparado, así que sin perder mucho tiempo llenamos el buche y el camelbag, y continuamos ruta.

Según caminábamos hacia el Sur el paisaje iba cambiando. Sergio ya se encontraba a gusto leyendo el Tripy II que Sáhara Motor le había montado en el manillar, así que le dejé que liderara el grupo. Con compañeros de ruta como los de este viaje da gusto rodar. El siguiente punto de descanso sería el acantilado de la pista del Dakar; de la conocida pista Citroen.

… Allí donde la palabra África nos recuerda dónde estamos…

Queríamos llegar con luz, así que no podíamos perder tiempo. De nuevo abrimos gas rumbo Merzouga y siguió tirando delante Sergio con mucho acierto en la navegación. Sin problemas con las “trampas” marroquíes típicas de este tipo de terreno -oueds, surcos, bancos de arena-, atravesamos el control militar sin problema y unas decenas de kilómetros más adelante ya entrábamos de lleno en el terreno esperado. El único problema lo planté mi GPS que, pese a estar cogido de la batería, seguía apagándose. En fin, nada nuevo, ni que no pudiera arreglarse con la navegación a roadbook al más puro estilo tradicional. Nuestro último punto de reagrupamiento y descanso sería el oasis previo a Merzouga.

Las sombras comenzaban a hacerse alargadas… el sol caía y no era momento de perder tiempo. El ansia de llegar al erg nos permitió sacar fuerzas de flaqueza y comenzamos el último tirón hasta el hotel. Ya dí por hecho que el GPS no iba a funcionar, asi que ni siquiera lo encendí. Sólo quedaba navegar por pistas ya conocidas y tener cuidado de no descuidarse; el final de la etapa estaba cerca y éste estaba siendo un viaje duro. Las largas etapas nos estaban poniendo a prueba  a los moteros… pero no podrían con nosotros.

Con la tregua de los últimos minutos del día y sin mayores incidentes, repostamos en la gasolinera de Alí y brindamos por el día, por el grupo y por el paisaje.

Marruecos con Sáhara Motor. Día 2

Tras la paliza de ayer, hoy Guillermo nos tenía preparado un día tranquilo; sólo 250 kms alrededor de Midelt.

Midelt es una ciudad comercial situada en la base del monte Aixi. Se fundó por los franceses en el año 1917, como puesto militar para controlar el paso de indígenas entre el Medio Atlas y el Alto Atlas. Fue base del ferrocarril a Guercif, ruta de penetración hacia el Sur de Marruecos. En la actualidad, podemos ver de esa época la pequeña Iglesia Católica de la Inmaculada.

Las cosas han cambiado y, de importante yacimiento minero, ha pasado a ciudad que vive principalmente de la agricultura y ganadería; de hecho, es el principal punto productor de manzanas. Quien quiera comprar una alfombra bereber, no se puede perder el mercado de alfombras de los domingos.

La ruta comenzó por pistas rápidas hacia las montañas nevadas. Fuimos dejando al lado pequeños rebaños de ganado y refugios nómadas pastores. El terreno quebrado hacía la conducción de las motos mucho más ágil y segura que la de los quads/atv/utv. De hecho, cuando llegamos a la gasolinera pudimos relajarnos alrededor de una taza de té a la menta (que el gasolinero no nos dejó pagar). Con los depósitos llenos, tuvimos nuestro primer y más grave incidente en una rambla. El despiste de décimas de segundo de Luis le pasó “fractura”… de tobillo. No obstante, terminó la ruta a lomos de su Gas Gas después de la espléndida comida de picnic que nos prepararon Pedro y Ana.

Pese al incidente, continuamos ruta a un ritmo alto. Nos adentramos en las montañas, con cuidado de no patinar con las zonas embarradas a consecuencia del deshielo y la nieve derretida. El paisaje de El Cirque de El Jaffar es espectacular.

Dejamos atrás la nieve y la altura, y nos adentramos en una garganta impresionante. El piso no era muy complicado, pese a que la rambla estaba incluso cubierta por agua y tenia muchas piedras sueltas. No es el mejor terreno para mi máquina, pero con cuidado pude disfrutar de este tramo espectacular.

Cuando salimos de la rambla, íbamos muy bien de tiempo. De todas formas, después del día de ayer, teníamos ganar de llegar pronto y pasar un rato relajados. Así que cogimos pista y abrimos gas hasta el hotel.

Un gran etapa!!!

Marruecos con Sáhara Motor. Día 1

Hoy sí. Comienza la aventura. Benjamín nos entrega los roadbooks para que los coloquemos en las motos y nos ponemos a ello antes de salir el sol. La etapa de hoy serán 450 kms, terminando en Middelt; todo un reto, porque esta pequeña ciudad está en la falda de las montañas -que se aventuran nevadas-.

Así que nos ponemos en marcha con los primeros rayos de sol. Gaaaaasssss!!!!!

Sergio, Albert, Luis y Pedro serán mis compañeros de ruta. Todo aparenta perfecto. Los kilómetros comienzan a sucederse bajo las ruedas sin contratiempos, a un ritmo ligero pero sin prisas.

Como ha estado lloviendo, los lugareños nos advierten que la zona cercana está embarrada. Son campos de labor, ¡y ya lo creo que resbalan! Las cubiertas que he montado son duras para pistas de desierto, así que no agarran demasiado. Con cuidado vamos dejando atrás la costa.

El paisaje cambia, y el barro, las montañas, y la civilización va quedando atrás.

Una ligera comida de picnic para no perder demasiado tiempo nos permitió reponer fuerzas y continuar adelante. Las ramblas secas comienzan a hacer aparición, por lo que tengo que extremar la precaución debido al peso de mi moto; además, la araña de hierro y el soporte del roadbook lanzan el peso por delante de la horquilla y eso no ayuda mucho. 

Ya no hay tiempo para fotos, los minutos pasan y el sol caerá a las 19.30h -hora española-. Rodamos hacia el oeste, así que el atardecer es cegador; por lo que nos vemos obligados a ir despacio. 

Los últimos 60 kms con una contrarreloj con el sol. El terreno se complica con unas trialeras de piedra y el rutómetro se hace muy difícil de seguir. El agotamiento pasa factura y acabo rompiendo la maneta del embrague; los 160 kgs de moto se han cobrado su tributo. Ya no llegaríamos a tiempo, así que decidimos relajarnos y permitir que la luna llena acompañe nuestro camino hasta el fin de ruta. Afortunadamente, nuestros faros iluminan bien y los GPS están retroiluminados. 

Los últimos 30 kms son, simplemente, espectaculares. La ruta está trazada por una rambla de apenas 2 metros de anchura y sólo vemos lo que nos ilumina el faro. El cielo estrellado y nítido, y el frío de la noche, serán nuestros compañeros hasta Middelt.

Aparcada la moto, ya sólo nos quedaría descansar un poco y recibir el briefing de la etapa del día 2.

Marruecos con Sáhara Motor. Día 0

Por fin llega la fecha del tan ansiado viaje por Marruecos, guiando un grupo de Sáhara Motor. El equipo motero estará formado por 5 cinco aguerridos, incluido el menda. Como siempre, la Guille y Cris tendrán todo organizado para que nosotros simplemente pilotemos nuestras máquinas, disfrutando al 100%. Este año Salva no podrá acompañarnos, así que contaremos con Benja en la furgoneta, Pedro y Ana con su logística, y Fernando y Monolo al cargo de nuestra salud. Y, por supuesto, Guille y Cris al frente de Sáhara Motor con el mejor rutómetro, las instrucciones más precisas y una organización inmejorable.

El itinerario no podía ser mejor, aunque algo duro. Tomaríamos el ferry en Almería para desembarcar en Nador el sábado a las 18.00 de la tarde; pernoctando a 15 kms del puerto.

La primera tarde-noche siempre es especial, porque la adrenalina fluye a borbotones. Repasamos la moto y el equipaje que nos acompañará y nos damos cuenta de cuántas cosas nos sobran, y de alguna que otra que nos hemos dejado. Entre unos y otros, todo se arregla y las motos comienzan a rugir antes de la cena.

Cena, briefing, montaje de rutómetros, chistes y anécdotas… Nos vamos a dormir prontito porque el día siguiente será duro: 450 kms de pistas y ramblas hasta Middelt.