Sobre la legalidad de las grabaciones con “cámaras de acción”

Soporte-para-el-manillar-4Más de 20.000 visitas en dos días y un sin fin de retweets, además de sorprenderme, me han hecho entender que la legalidad de las grabaciones con “cámaras de acción” son una cuestión que suscita mucho interés para nuestro colectivo. Así que, cumpliendo un compromiso adquirido, voy a tratar el tema de forma pormenorizada.

Últimamente la LOPD se ha convertido en la excusa para todo; para “pedir” y para “no dar”. Pero, ¿cuál es realmente su sitio, cuánto nos afecta y qué nos prohíbe?

Tenemos que partir de dos conceptos básicos: grabar un vídeo es lo que llamamos “generar contenidos”, y colgarlos en el canal de Youtube (por ejemplo) es “publicar contenidos”. Son dos actividades diferentes, que hay que tratar de forma distinta; y que implican dos fases.

La grabación de un vídeo privado con nuestra “cámara de acción” cuando vamos en moto es equivalente a la grabación que realiza un turista con su Smartphone enfrente del Palacio Real de Madrid. Y, por tanto, no está prohibida; esto debemos tenerlo claro.

Pero, ¿qué sucede con la LOPD? El art. 2.2.a. excluye expresamente las grabaciones privadas, domésticas y familiares de su ámbito de aplicación. Y, en el mismo sentido el art. 4 a) del Real Decreto que lo desarrolla, que además clarifica que “sólo se considerarán relacionados con actividades personales o domésticas los tratamientos relativos a las actividades que se inscriben en el marco de la vida privada o familiar de los particulares”.

Por completar el concepto, en relación con esta excepción doméstica en los Fundamentos 46 y 47 de la Sentencia del Pleno del Tribunal de Justicia de las Comunidades  Europeas de 6 de noviembre de 2003 (Sentencia Lindqvist), se especifica que “se mantendrá en este ámbito mientras no sea difundido por internet, de modo que sea accesible para un grupo indeterminado de personas”.

Y la Sentencia de la Audiencia Nacional de 15 de junio de 2006 afirmaba: “Lo relevante para la sujeción al régimen de protección de datos no será por tanto que haya existido tratamiento, sino si dicho tratamiento se ha desarrollado en un ámbito o finalidad que no sea exclusivamente personal o doméstico”. Y sigue “tampoco hay que entender que el tratamiento se desarrolla en un ámbito exclusivamente personal cuando es realizado por un único individuo”. Es decir, que sigue siendo personal y doméstica nuestra filmación del grupo motero de amiguetes; siempre y cuando no incluya difusión por internet, ni una finalidad profesional (ni siquiera mixta). Termina concretando que “será personal cuando los datos tratados afecten a la esfera de la persona, a sus relaciones familiares y de amistad, y que la finalidad del tratamiento no sea otra que sufrir efectos en esos ámbitos”.

En consecuencia, siempre que nuestro vídeo doméstico, de grupo o no, de recuerdo de los paisajes y de la ruta, se mantenga en estos términos podemos grabarlo tranquilamente sin que sea de aplicación la LOPD. Opinión que también se apoya en el informe 77/2013 de la propia Agencia de Protección de Datos.

Ahora bien, ¿qué sucede si yo lo que voy a hacer es publicar mi vídeo en YouTube? ¿Y si me gano dinero con esto de los viajes? ¿Y si soy medio profesional? “Vaya, entonces no puedo grabar“… Pues no, también puedo grabar legalmente con mi cámara móvil; pero cumpliendo con los requisitos de la LOPD. Y tendré que dar de alta en la Agencia de Protección de Datos un fichero que se llame, por ejemplo, “vídeos de rutas en moto”; tener mi Documento de Seguridad que recoge cómo llevaré a cabo el tratamiento de esos datos personales; atender especialmente al deber de información; y cuidarme de permitir y responder el ejercicio de los derechos de Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición de los titulares de los datos.

Es importante tener en cuenta que esto no nos ampara para grabar cualquier cosa y a todos; y luego publicarlo. Desde el art. 18.4 de la Constitución pasando por la LO 5/1982 sobre el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, quien se vea lesionado en este derecho podrá ejercitar civilmente una acción en defensa de su interés. Y, en el caso de una red social, a través del canal de denuncia correspondiente para que retiren el vídeo. Por eso es nuestra responsabilidad grabar con sentido común, y publicar con “doble sentido común” -si eso existe-.

A quienes les guste incluir en sus vídeos entrevistas con hosteleros, viandantes u otros no les costará nada llevar encima algunos ejemplares de un sencillísimo contrato de cesión de imagen que ahorrará muchos problemas si surge un cambio de opinión posterior del entrevistado. O, si se publican fotos, pixelar la cara de los menores o las matrículas.

No quiero extenderme más. Con esto espero haber arrojado un poco de luz sobre este tema tan de actualidad. Para entenderlo correctamente, debemos tener en cuenta -además- que tras la “revolución digital” que estamos viviendo la generación y publicación de contenidos audiovisuales se ha convertido en algo cotidiano, transformándose los conceptos de privacidad, intimidad y forma de transmisión de la información. Pero esto ya es “otra historia”.

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Las Go Pro, ¿legales?

comprar-camaras-gopro-baratas-online-comprar-camaras-go-pro-economicas-por-internet-300x336No soy muy dado a escribir en este Blog posts que no recojan salidas en moto o experiencias vividas sobre dos ruedas, pero ya son varios los comentarios que he leído estos días en los foros sobre la legalidad de la grabación con las Go Pro en los cascos (mientras vamos conduciendo nuestras monturas); y creo que hace falta poner un poco de orden. Como abogado experto en Protección de Datos y Compliance, me siento legitimado y obligado -al mismo tiempo- a escribir esta entrada y dar m opinión.

Yo comprendo que en este país todos somos abogados y médicos. Pero eso está bien si se trata de comentarios personales en una tertulia de café entre amiguetes, pero no si se trata de un foro público; porque su impacto y su expansión es muy grande.

Comienzo a leer estos artículos y siempre veo lo mismo: un montón de citas de artículos y de normas que vienen a justificar aparentemente la afirmación del autor de que grabar desde una Go Pro está prohibido, que nos van a multar con 500 euros y que -además- nos van a requisar la cámara. Y luego definen lo que son “datos personales” a efectos de la LOPD, y cómo están incluidas las matrículas como dato personal, y cómo está requerido el consentimiento inequívoco, etc., etc, etc.

Pero, señores, nos olvidamos de que no hay que correr tanto; y de que la leyes tienen entre los primeros artículos uno dedicado a una cosa que se llama “ámbito de aplicación” y cuya función es algo tan simple como definir los comportamientos sobre los que se va a aplicar la normativa. Y, en consecuencia, aquellas actuaciones que sujetar a esos conceptos tan bien trasladados por los autores de los foros.

Por concluir y no extenderme, cito el artículo 2 de la propia Ley de Protección de Datos, que en su apartado 2 reza:

“2. El régimen de protección de los datos de carácter personal que se establece en la presente Ley Orgánica no será de aplicación:

a) A los ficheros mantenidos por personas físicas en el ejercicio de actividades exclusivamente personales o domésticas.”

Así que, sencilla y llanamente, la LOPD no prohibe nada por la sencilla razón de que no es de aplicación; ya que lo que grabamos con ellas son videos privados y domésticos. Y de ninguna forma son asimilables a las cámaras fijas de seguridad (privada o pública) que sí caen dentro de la ley. Espero con estas líneas zanjar una polémica que nos afecta a muchos moteros.

Tengamos en cuenta que la Guardia Civil es profesional y no va por ahí multando a nadie sin razón. No creamos sin más los titulares sensacionalistas.

Sierra Norte de Guadalajara

El 2014 ha sido un año fantástico de rutas y excursiones. “Africana” me ha dado continuas satisfacciones, y me ha renovado el espíritu motero con esa curiosa mezcla de pasión -por lo retro- y de sensación de aventura -por las posibilidades trail-.

He descubierto pequeñas carreteras, pistas de montaña y de llano, pueblos abandonados, ermitas y gente entrañable en los pequeños bares que siempre estaban dispuestos a darme un café caliente cunado llegaba frío por la mañana; o mojado tras una jornada de mal tiempo.

Por eso, se me ocurrió que una buena forma de cerrar el año era marcar un rutómetro que enlazara algunos de los mejores tramos que he recorrido a través de salidas diferentes.

Este es el resultado: un magnífica ruta que es mejor hacer a lo largo de un día entero, y que en mi caso se vió aliñada con precioso día soleado y la resaca de días de nevada.

ITINERARIO

Pozuelo de Alarcón – M40 – Ctra de Colmenar Viejo – Colmenar Viejo – San Agustín de Guadalix -El Molar – El Vellón – Torrelaguna – Patones – Toruero – Valdesotos – Embalse del Vado – Colmenar de la Sierra – Campillo de Ranas – Majaelrayo – Cantalojas – Madriguera – Riaza – A1 – Pozuelo

La ruta es trail, por lo que va enlazando tramos de comarcales y pistas forestales. Los pueblos son puntos de referencia, y hace falta buscar los caminos concretos.

TOTAL

350 kms (aprox), con el promedio muy bajo.

CRONICA

imageLos días anteriores estuvieron presididos por el mal tiempo, por lo que realmente no estaba seguro de poder salir esa mañana. Sin embargo, al asomarme a la ventana vi que el día me estaba retando con un amanecer precioso y soleado; así que no me podía negar.

La salida por la M40 es siempre aburrida y rutinaria. La carretera de Colmenar, la veo como esa pista de despegue hacia emociones y paisajes. Siempre que paso por Torrelaguna me detengo a tomarme un café y retomar temperatura en el Bar Antigua Casa Patata.

De nuevo “operativo”, comencé a recorrer la falda Sur de la Sierra de Madrid, dejando el conocido Patones de Arriba a mano izquierda.

Al poco, la carretera se estrecha (aunque ya es pequña de por sí). La presa de el Pontón de la Oliva nos da la bienvenida, como una premonición de que los siguientes kilómetros estarán llenos de sorpresas paisajísticas.

Carretera, pista, carretera… poco a poco nos vamos dirigiendo hacia el Norte.

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Conforme ascendemos, las casetas del Canal de Isabel II y los conductos de agua presiden los cambios de nivel.

La zona deValdesotos a la presa de el Vado es mucho más agreste. No es difícil ver rapaces sobrevolando las cumbres, o algún corzo atravesando el camino. Es un tramo para disfrutarlo.

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El Vado merece una parada y, desde luego, unas fotos. Me gusta bajar de la moto siempre que paso por allí, caminar un poco y quedarme ensimismado mirando el agua del pantano. Transmite una agradable sensación de tranquilidad.

Es necesario este descanso, porque a partir de aquí comienza una pista de bastantes kilómetros que nos permite recorrer la Sierra Norte desde el interior a través de sus bosques y sus praderas. Hay que desatacar la aldea de La Vereda, un pequeño pueblecito reconstruido al más puro estilo arquitectónico de la zona (arquitectura negra) que sólamente es accesible por esta pista forestal; y que por eso se queda a salvo de la agresividad del turismo dominguero.

Subidas, bajadas, curvas cerradas y unas cuantas piedras nos hacen recordar que conducir una moto de más de 200 kg por campo no es cosa fácil; y, desde luego, no podemos relajarnos en la conducción.

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De nuevo en la carretera, giramos hacia la derecha por una carretera bien asfaltada (aunque comarcal) que a través de un puerto de montaña nos lleva hasta Corralejo. Un pequeño pueblecito de la Sierra en el que hay que prestar atención, porque debemos tomar una pequeñísima pista asfaltada (con señales de peligro por caída de piedras) que los moteros llamamos la “muralla china” y que termina en Campillo de Ranas.

Si intentara ponerle una pega a todo el trayecto hasta aquí, lo único que se me ocurriría es que los pueblos son tan pequeños y carentes de servicios, que no hay un bar en el que poder tomar un apertivo.

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Después de tanta curva, la llegada a Majaelrayo es una bocanada de aire fresco. En su plaza principal es imprescindible recuperar fuerzas echando una tapa de chorizo y jamón y una buena cervecita. El mesón del Jabalí es el lugar perfecto para descansar un poco, entre paisanos y motoristas; porque no es dificil ver aquí compañeros de afición.

De nuevo seguía por pista. No me resultó fácil encontrar la entrada del  camino que atraviesa la Reserva del Sonsaz (pista legal) y que termina en Cantalojas; donde está el acceso a la también Reserva del Hayedo de Tejera Negra. Pero más difícil todavía me resultó recorrerla en un día que, aunque hacía sol, guardaba la nieve de los días anteriores. Hacia medio camino, las zonas sombrías estaban cubiertas de nieve y; en el peor de los casos, de nieve helada. Aunque, la verdad, estaba disfrutando con una moto que me transmite siempre sensaciones de seguridad; quizá por derivar de una moto de campo directamente. Así era el trail en los 90.

Esta zona de Guadalajara está llena de praderas y riachuelos, que en este día estaban congelados.

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Esta pista, conocida por muchos como la “pista blanca” por el color con el que termina la moto, termina en un pueblecito al otro lado de la Sierra que se llama Cantalojas. Antiguamente estaba casi deshabitado, pero hoy en día se ha repoblado de moradores de fin de semana. Incluso hay un hotel, con jacuzzi en una de las habitaciones, que debe considerarse como una opción muy válida para “perderse” con la pareja un fin de semana; y de paso caminar por la Reserva del Hayedo de Tejera Negra. Pero no nos olvidemos de que es uno de los pueblos más fríos de España.

Todavía quedaba enlazar esta zona con la de Riaza atravesando una zona montañosa… pensé enseguida en un viejo camino que conocía desde que antaño hacía 4×4 por allí Sólo era cuestión de no fallar en las referencias y encontrarlo. Recordaba que terminaba en Madriguera; el estandarte de los pueblos rojos. La cosa no fue fácil porque el frío azotaba bien y el suelo estaba helado en todas las zonas sombrías. De hecho, en más de una ocasión me repetía dentro del casco: “qué coño hago yo aquí solo el 30 de diciembre”.

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Poco quedaba ya para llegar a Riaza. La pequeña carretera que conduce desde Madriguera hasta la villa medieval deja a la izquierda un hotel/restaurante escondido al fondo de una pista que se llama El Molino de la Ferrería. Es otro sitio perfecto para desconectar del mundanal ruido.

Al llegar al final de la ruta sólo quedaba descansar un poco y entrar en calor. Y, por supuesto, echar las últimas fotos.

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