Ruta de los Molinos de Don Quijote y Tablas de Daimiel

Esta es una ruta trail que tenía muchas ganas de hacer. Es fácil, y combina carretera, pista, paisaje y monumentos; todo un cocktail de éxito. Pero hay que tener en cuenta que es larga, y salir prontito; o quedarse a comer en Orgaz (por ejemplo).

ITINERARIO

Pozuelo a Nambroca por A-42 (pasado Toledo) – Almonacid de Toledo – Mora – Castillo de las Peñas Negras – Consuegra – Villarubia de ojos – Las Tablas de Daimiel – Daimiel – Malagón – Fuente el Fresno – Los Yénebes – Orgaz – Ajofrín – Burguillos de Toledo – A-42 hasta Pozuelo (pasando por Toledo). (Ruta trail, por lo que los pueblos son lugares orientativos, está trazada por pista)

TOTAL

436 kms y 7,00 h. en movimiento Presentación1 CRÓNICA

Hace tiempo que tenía ganas de adentrarme en los Montes de Toledo; y también de hacer una ruta paisajística por La Mancha. Así que ¿por qué no combinarlo todo? Lo primero fue establecer las preferencias: Toledo, molinos de Don Quijote, algún castillo y, como punto final, las Tablas de Daimiel (que ya están en Ciudad Real). ¡Buf! Demasiado; en cuanto puse los waypoints en el mapa vi claramente que había que renunciar a algo… ¡Pero no quería! Así que lo único a lo que renuncié fue a parar en Toledo, que me iba a hacer invertir mucho tiempo. La ruta quedaba larga: casi 450 kms. Posiblemente tendría que comer por el camino, así que miré restaurantes y vi que un pueblo adecuado (por lo bonito y turístico) sería Orgaz, que de paso está a medio retorno.

Cuando llega la hora hora, ni suena el despertador, ni tengo ganas de levantarme… pero con el sol que hacía, imposible que aguantara la tentación. A las 08.30 ya estaba saliendo por la puerta del garaje. Por fin iba a hacer la ruta que me llevaría hasta las Tablas de Daimiel, un reto que tenía pendiente en la cabeza desde hace tiempo. Y, como soy de Bilbao, pues hasta que no lo he terminado no he parado.

Con un frío de narices (por no decir otra cosa menos elegante) llego a Toledo. ¡Qué bonita cuidad! Pero es para pasar un buen rato en ella, y disfrutar de sus calles y sus monumentos. La miro y me limito a cargar el depósito. En breve entraría en las pistas de campo, y no quería tener que repostar de nuevo hasta el fin de ruta. “Africana” aguanta 350 kms sin repostar, por lo que era el mejor momento.

Los caminos son fáciles, no hay barro ni pistas rotas; conduzco muy relajado siguiendo un nueva aplicación para navegar (Viewranger, pero de eso hablaremos en otro post). Las pistas discurren entre olivos. Precioso. Me llama la atención la estética de los pueblos manchegos. Y la cantidad de ruinas y castillos que te encuentras sin señalar, y sin que nadie les dé la menor importancia. Restos de un pasado de guerras y conquistas.   IMG_1127                         IMG_1128                         IMG_1129El castillo de Almonacid de Toledo está en lo alto de una colina. Es imposible no verlo, pero no resulta sencillo encontrar el acceso. La pista de subida está rota y serpentea por la colina. Pero cuando llegas, la recompensa n se hace esperar: al norte se divisa Toledo, al sur los campos de olivos; y al suroeste, los Montes de Toledo. Es curioso ver cómo, tras la planicie, allí donde se pierde la vista, se puede observar otro castillo; también en ruinas. Es el Castillo de Peñas Negras, cerca de Mora. Supongo que era así como planteaban las líneas defensivas en una zona tan polémica como ésta en la época de la Reconquista. IMG_1131                         IMG_8070Después de dos horas conduciendo casi 0 grados, ya casi no siento los dedos… toca recuperar fuerzas en Mora. Es un pueblo grande, un poco caótico y desordenado, pero destaca la forma de la iglesia en la plaza de clara influencia musulmana. Paro la moto y me regalo un cafetito con un par de magdalenas. Nada sano, ya lo sé; pero me digo que no era cuestión de coger salud, sino de entrar en calor. IMG_8069De nuevo en ruta, pongo rumbo a Consuegra. A la izquierda queda el castillo de Peñas Negras, en lo alto de una loma. Lo miro, pero no me entretengo; quedan muchos kilómetros por delante. Combinando pistas y carretera, alcanzo Consuegra. Es el pueblo de los molinos, conocido por las andanzas del hidalgo Don Quijote. Me resultan espectaculares, y me detengo un rato para deleitarme con la imagen. De uno de los molinos sale música instrumental de guitarra, así que es cómo si estuviera dentro de un paréntesis que me abstrae de la era tecnológica en que hoy vivimos. Fantástico, ya tengo la foto que tanto anhelaba. IMG_8078                                             IMG_8083Un paisano me pregunta por la moto. Nuestros vehículos siempre son excusa para romper el hielo: “de dónde vienes, a dónde vas, qué moto es…” . Me dice que para ir a Las Tablas de Daimiel tengo dos opciones, por dos carreteras. Le explico que no, que voy a ir por pista; y él insiste que se va por dos carreteras… Cuando la conversación se convierte en un diálogo de besugos, me pongo el casco y enfilo la aguja del GPS hacia las Tablas. La pista, que coincide un rato con la Cañada Real Soriana, atraviesa los Montes de Toledo. El paisaje es espectacular. Una vez más, me regodeo en lo bien que he marcado la ruta sobre el mapa digital. IMG_8085                         IMG_8071La pista, una vez comienza a descender por la vertiente sur, se convierte en un camino asfaltado; que hace que la conducción sea divertidísima. En menos de media hora llego a las Tablas. ¡Misión Cumplida! Están desbordantes de agua, el sol brilla en el cielo, y no hay mucha gente. Pero como es casi invierno, no hay demasiadas aves. Da igual. Por fin estaba en las Tablas. Tocaba el retorno, ya por carretera. Voy tan bien hora que pienso que con un aperitivo en Orgaz tendría suficiente, y luego podría comer en casa tarde. IMG_8087                         IMG_1141                         IMG_8088La moto va finísima. El día anterior la saqué del taller y le he cambiado algunas piezas de los carburadores. ¡Ya lo creo que va bien!

La carretera es buena, pero no es la principal. Pasa por los Yébenes y a las dos de la tarde me deja en la ilustre villa de Orgaz. Vale la pena pararse y descansar un poco, al tiempo que caminamos entre sus monumentos: el Castillo, la Iglesia, la puerta de san Juan, una ermita pequeña, los soportales de la plaza… IMG_8090                         IMG_8093                                             IMG_8095 A sólo una hora de casa no había opciones. Un tironcito más y estaría en Pozuelo; y dónde comer mejor y más relajado que en casa… Sin duda, una magnífica excursión.

Invernal: La Estrella de Javalambre XXVI

Una concentración invernal no es sólo una reunión de moteros en una época del año en que hace mucho frío. Es un momento mágico, que transcurre entre hogueras y amigos moteros que reencuentras cada año. Es la superación de un reto 10748184_370986313058622_317233010_nde frío, kilómetros y, en ocasiones, lluvia o nieve. Y por ello, se convierte en una cita ineludible cada año.

Cada uno lo vive de una manera. Para unos es una gran fiesta alrededor de una concentración de miles de motos, y -a ser posible- con no muchos kilómetros de por medio. Para otros, es un momento íntimo en una reunión de moteros sin carácter masivo, en el que reencontrarse con viejos y recurrentes amigos a los que ves año tras año; y que sería imposible sin esta parada. Los kilómetros no importan, y si el reto es mayor mejor que mejor.

Este año, mi cita en el calendario la reservaré para acudir a la Estrella de Javalambre. Copio a continuación su historia, extraída desde su página web:


El Origen

Hace mucho, mucho tiempo…

que en Italia se celebra una reunión mágica…la Stella Alpina Motociclistica Internazionale, concretamente desde el año 1966. Dicha reunión nació como una apuesta entre amigos, el italiano Mario Artuso y el inglés Harry Louis. Al parecer Harry insistía que el paso en moto más alto de Italia era el Passo Stelvio (2.758 m), mientras que Mario defendía que no, que el paso más elevado era el Colle de Sommeiller (3.050 m), y es que nadie pronunció la palabra alfalto, solo paso con moto.

De ahí que el mayor encanto de la Stella Alpina al igual que la Estrella de Javalambre, sea el subir por su pista “con cualquier tipo de moto” hasta la cota nieve, dónde año tras año se reparte la medalla conmemorativa a los asistentes.

Estrella de Javalambre de 1987Pues bien, en el año 1986 un grupo de amigos para los que la palabra aventura forma parte de su forma de vivir y del nombre de su asociación, quisieron crear una réplica de la Stella en España…la ESTRELLA DE JAVALAMBRE. Era el Grupo Moto Aventura de Utiel, que informados por José Codina (hoy director de Solo Moto 30) el cual había descubierto dicha reunión, se propusieron realizar algo lo más parecido y auténtico posible, salvando, claro está, las diferencias con de los Alpes italianos con la Sierra de Javalambre; así nació la Estrella de Javalambre.

Su magia:

Las olvidadas y frías tierras turolenses, ayudaron en gran manera a darle ese toque entre único y aventurero a quién se acercaba por Manzanera en invierno.

La clave

Su carácter, buen sabor motero y por una “autenticidad” que no se prodiga mucho hoy día en el mundo motero que vivimos, dónde parece que cuanto más es mejor.


Tiempos difíciles

El paso de los años trajo, como siempre ocurre, multitud de vicisitudes y problemas que unas veces con mas acierto y otras con mas dificultades se fueron solucionando, hasta que hace unos años el organizador habitual, el siempre activo Grupo Moto Aventura Utiel, tuvo que dejar de organizar este tesoro entre los eventos ruteros de España.

Tras un año sin reunión, y siendo nosotros, el Moto Club Zona Estival Salou (MCZE), unos enamorados convencidos de la Estrella, nos liamos la manta a la cabeza, y tras hablar con Carlos Verduras (el anterior organizador) y darnos todo su apoyo, nos vimos organizando la reunión a la que tantas veces habíamos acudido.

Manteniendo totalmente el espíritu y la estructura del evento, la organizamos durante cinco maravillosas ediciones. Luego una serie de problemas lo impidieron durante dos años, pero en el 2007… VOLVIMOS CON MAS FUERZA QUE NUNCA.

¿Por qué seguimos?

Porque nos gusta seguir organizando algo tan diferente y original, y aunque muchos se empeñen en que hay que cambiar las cosas, la Estrella de Javalambre es así, y así seguirá siendo, por lo menos hasta que nosotros la organicemos.

¿Como seguimos adelante?

Con ilusión, con las ganas de que todo salga lo mejor posible, ¡¿y como no?!, con la colaboración de un pequeño pueblo y de sus habitantes que se vuelcan con nosotros años tras año. Manzanera es realmente “La Estrella”.


¿Actualización o modernización?

Moto Grup Tortugas en la Estrella de Javalambre

Mejor dicho, evolución natural.

Si en las primeras ediciones (foto del Moto Grup Tortugas en la II edición) se permitía la acampaba libre en la pista de acceso al pico de Javalambre, dónde Carlos Verduras entregaba una magdalena y un café con leche junto a la medalla conmemorativa, hoy por hoy desgraciadamente las leyes medioambientales prohiben las acampadas libres y es que ya nos somos 50 inscritos los que acudimos a Manzanera.

Durante el paso de los años se han ido añadiendo varios elementos que los tiempos y los asistentes demandaban: el grupo musical que ameniza la noche…, el desfile de antorchas por las calles del pueblo…, el sorteo de regalos ¡¿y como no?!, el pica-pica de despedida.

En el año 2008 se sumaron a la organización de la Estrella algunos miembros del moto club (actualmente ya no tienen vinculación directa con el MCZE, como así consta en los Estatutos). Estas incorporaciones llevadas por la ilusión de añadir más servicios a los inscritos, nos llevaron a cometer el gran error de querer cambiar ciertas cosas, que en mayor o menor medida desvirtuaban lo que hasta entonces era la Estrella de Javalambre, y que por suerte o por desgracia, creaba un punto de inflexión entre dos grupos bien diferenciados de estilo y de ver el mundo de la moto.

A día de hoy la Estrella de Javalambre, a la cual limita el aforo de hospedaje del camping y de los hoteles de los alrededores, hace que no supere el número de los aproximadamente 350 inscritos, de los que un gran número son vecinos de la zona que se acercan solamente el domingo por la mañana a la recogida de la medalla conmemorativa.


¿Reunión libre o concentración?

Pues ni lo uno, ni lo otro; las actuales leyes medioambientales no nos permiten la acampada “libre” como antaño en la pista, pero en el camping, centro neurálgico de la Estrella de Javalambre, hay bungalows, albergue y zona de acampada con sus servicios, esto último incluido en el precio de la inscripción, así como el desfile de antorchas, una discoteca hasta altas horas, el sorteo de regalos, y un pica-pica de despedida.

I Aniversario Touratech Madrid

Esta ruta puede hacerse en una mañana perfectamente; o de forma más relajada, quedándose a comer. El pueblo para ello sería Brihuega, en el que no se pueden dejar de visitar su plaza de toros, el castillo, la plaza y la iglesia, y otros rincones. El itinerario está lleno de pequeños hitos arquitectónicos.

ITINERARIO

Madrid – Torrejón de Ardoz – El Gurugú – Anchuelo – Santorcaz – Pozo de Guadalajara – Pioz – Fuentenovilla (destacado) – Yebra – Zorita de los Canes – Sayatón – Alocén – Durón – Budia – Brihuega – Torija – Valdegruda – Caspueñas – Torija – Madrid

(carretera)

TOTAL

321 kilómetros recorridos en 4h y 30 minutos en movimiento

Presentación1CRÓNICA

Participar en la I Ruta Aniversario On Road de Touratech era un oportunidad para rodar entre amigos, y para tener un día de moto distendido; así que no podía no apuntarme. Tenía ganas, además, de rodar con Yago y sus amigos.

El itinerario recorría una zona nueva para mi, porque desconocía la provincia de Guadalajara Sur Este (hacia el pantano de Sacedón). Y tengo que decir que me gustó; y que me ha animado a continuar descubriendo ese territorio. Me pilla justo al otro lado de Madrid, pero tengo que reconocer que me he quedado con el “gusanillo” dentro.

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Como veis en esta foto, la jornada empezaba en la sede de Touratech Madrid con la charla de rigor de Yago y su colaborador “Luis Moteando”… y ya nos traía la primera sorpresa: nos acompañaría Charly Sinewan, y la “familia García”. Todos ellos conocidos overlanders. Así que ya teníamos asegurado el entretenimiento de la comida.

IMG_7741A los pocos kilómetros de Alcalá de Henares, nos deteníamos en el primer estandarte arquitectónico de la ruta: el castillo de Pioz. Como fue la primera parada, aprovechamos para conocernos un poco y bromear; la cosas de romper el hielo; ya sabéis. “Que si yo he dado la vuelta al mundo dos veces, pues yo tres, pues yo al revés y primero…”

Como era la primera parada, tampoco queríamos entretenernos demasiado; así que continuamos ruta hacia Fuentenovilla. Este pequeño pueblo sorprende al visitante con una más que bonita (yo diría casi única) plaza. Bien vale una parada.

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La carretera mejora (paisajísticamente hablando) a partir de aquí. Se nota que nos alejamos de la gran orbe y que terminan los municipios-dormitorio. Ya no nos detenemos para no perder tiempo, solo ralentizamos el ritmo al paso de pequeños pueblos. Cada uno tiene su propio encanto: una fortaleza, una iglesia, las ruinas de un castillo… todos justificarían una parada  nos compensarían con una buena foto, pero no había tiempo.

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El tramo que transcurre junto al río Tajo es, sencillamente, espectacular. A un lado, el río; a otro, las enormes paredes piedra.

IMG_7703A los pocos kilómetros, la carretera se abre de nuevo y bordeamos el embalse de Sacedón serpenteando entre árboles caducifolios. Es de destacar cómo conoce Luis la zona, porque nos lleva a una pequeña ermita que de nuevo nos regala la vista y nos permite una estupenda foto de grupo. Y otra vez: “que cómo son tus cubiertas, que cuánto duran…” conversaciones de moteros.

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El reloj no nos daba tregua, ya no se admitían más paradas ni más fotos ni más descansos para contemplar el paisaje. Brihuega esperaba “con la mesa puesta”.

La comida fue divertida, distendida y muy amena dela mano de los compañeros de afición y las anécdotas de los overlanders. Qué rápido se pasa el tiempo cuando se está a gusto. En fin, un ruta magnífica y una excusa cojonuda para conocer nuevos amigos. Esperaremos a la siguiente.

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Invernal 2014

img_8238-300x225Tras el fin de semana pasado en el que comencé a sentir frío y humedad en mi salida motear, creo que ha llegado la hora de comenzar en la invernal anual. Los últimos años he disfrutado del ambiente pingüinero de Valladolid, pero ya me apetecía cambiar de sitio y de estilo; porque, en realidad, me parece muy “comercial” y considero que poco a poco ha ido perdiendo el espíritu original. Así que la suspensión de la edición 2015 no me ha generado ningún trastorno, en realidad.

En la búsqueda de un nuevo lugar de peregrinación motera, estaba barajando una opción familiar y no lejana (La Estrella de Javalambre), un clásico duro y exigente (Jabalistreffen) y la mítica y más antigua invernal española -que ya va por su XL edición- (Arguís). Finalmente, me he decidido por esta última. ¿Por qué ? Porque sí, porque en realidad las tres son opciones cojonudas para disfrutar in extremis de la moto y del invierno. Otra cosa será ver a quién encuentro como compañero de ruta.

Me ha gustado cómo comienzan los del Motoclub Monrepós la descripción de la concentración que organizan:

La Reunión Invernal de Arguis se enmarca dentro de un género casi desaparecido, donde los protagonistas son el frío, las estrellas, el fuego y los compañeros. Reunión donde todo se comparte, con un ambiente muy especial, exponente de un espíritu y modo de entender el motociclismo que no ha variado en sus más de 40 años de existencia. El formato de la reunión le ha conferido un gran prestigio que ha traspasado fronteras.

Guadalajara 02. Ruta de los pantanos hasta Medinaceli

Esta ruta de trail (tierra y asfalto) es larga. La he hecho en verano, comenzando a las 06.00h y llegando a casa a las 16.00h; pero es una ruta pensada para comer por el camino, o en el propio Medinaceil (que es un pueblo realmente precioso).

ITINERARIO:

Pozuelo – Colmenar Viejo – San Agustín de Guadalix – El Vellón – Torrelaguna – Patones – Valdepeñas de la Sierra – Tortuero – Valdesoto – El Vado – Retiendas – La Mierla – Beleña de Sorbe – Cogolludo – Monasterio – Embalse de Alcorlo – Embalse de Pálmaces – Pálmaces de Jadraque – Santiuste – Embalse del Atance – Palazuelos – Olmedo de Jadraque – Salinas de Imón – Riba de Santiuste – Medinaceli – Pozuelo (por A-2)

(carreteras y pistas forestales)

TOTAL:

420 kms. 7h en movimiento.

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CRÓNICA:

Llevaba tiempo dándole vueltas a esta ruta, así que no era cuestión de dejarlo más. Ya había tanteado los caminos el fin de semana anterior, así que esta vez iba a ir sobre seguro y sólo innovaría en la parte final (entre Imón y Medinaceli). Tampoco tenía ganas de parar a hacer fotos, más bien se trataba de cumplir el objetivo de hacer una ruta de más de 400 kms por carretera y pista en una mañana larga, y ver cómo se comportaba la moto. Como pensaba darle caña, le quité las maletas. Sin duda, un acierto; porque no se puede llevar ese exceso de peso en la parte trasera cuando se quiere ir rápido por campo.

Presentación1Quería tener margen de maniobra para imprevistos, y salí un poco antes de lo normal. Eran las seis menos algo cuando me incorporaba a la A6 para iniciar la ruta. Esta vez llevaba música como acompañante.

Suele gustarme tomar un café en Torrelaguna siempre que hago rutas por esta zona… pero ¿dónde? A estas horas iba a ser difícil encontrar algo abierto. La suerte me acompañó ese día y un pequeño bar recién abierto me pudo ofrecer esa taza; eso sí, no de muy buena gana. A esas hora, creo que era perdonable; así que fui todo lo simpático que pude.

El camino de Patones a El Vado ya lo conocía, así que no le di tregua a la moto. Pocas fotos y mucha caña; y disfruté de las malas carreteras, de la vega del Jarama, y de las pistas nada más entrar en la provincia de Guadalajara.

El sol ya había comenzado a levantarse en el Vado; serían las ocho u ocho y media. La posición era perfecta para hacer alguna foto de contraluz, y el momento el adecuado para tomarme un descanso. ¡Qué rico el cafetito del termo!

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Al otro lado de la presa del Vado tomé la carretera hacia Retiendas. Esta vez no habría tiempo de caminar para visitar el monasterio de Bonaval (hay que caminar unos 2 kms al cruzar el puente que hay justo antes de llegar al pueblo). Es una preciosidad y una pena que se encuentre en ese pésimo estado de conservación. Para una excursión de día completo, sin duda recomiendo bajarse de la moto y acercarse.

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El siguiente embalse es el de Beleña, que obligatoriamente se debe rodear por carretera y que tiene la carretera de la presa cortada. Por eso, un poco antes de la presa, hay que tomar la pista que se dirige a Beleña de Sorbe pero al otro lado del río… la imagen es espectacular e inesperada; no se puede dejar de ver el puente romano, que no se puede cruzar porque la subida desde ahí al pueblo es demasiado complicada para una trail pesada. La solución la encuentro más adelante, en forma de puente con vayas, para que no accedan los coches. Los cilindros caben justitos… pero pedo pasar. Ahora sí, me acerqué al pueblo.

Si tenéis ocasión de encontrar a la ancianita que cuida de la Iglesia, no podéis dejar de pedirle que os la enseñe. Es increíble lo bonita que es, teniendo en cuenta el lugar en el que se encuentra. Y es que nuestro pasado fue rural, y no hace mucho tiempo esta zona debió de ser una plaza importante en la Reconquista.

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Por carretera poco transitada y bien asfaltada llegué a Cogolludo, conocido pueblo de la provincia de Guadalajara en el que no se puede quedar uno en la plaza de siempre; sino que ya que tenemos moto y callejeamos bien debemos subir hasta el castillo (en ruinas) y la iglesia. La vista desde allí es muy bonita, y ahora además ofrece una triste perspectiva de la zona recientemente quemada.

De nuevo en ruta, subimos hacia Monasterio. ¡Cómo me cuesta encontrar el camino! Finalmente, acabo bajando por un pequeño terraplén voy directo a la pista. Problema solucionado.

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De nuevo en ruta, por camino primero y carretera después, llego al embalse de Alcorlo; que debe rodearse obligatoriamente por carretera. La zona de la presa, bien merece una parada y una foto.

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No mucho más adelante, abandono de nuevo la carretera y por tierra sigo hasta el próximo pantano. El camino serpentea bastante y alterna alguna que otra piedra suelta y alguna zona arenosa. Tras atravesar una cantera, enfilo la bajada y… allí está: el embalse de Pálmaces. No es grande pero el cambio de paisaje es increíble; la presa adoquinada, las paredes de piedra, los buitres sobrevolando la zona. Otra gran sorpresa de la ruta. Comienzo a preguntarme cómo es posible que con tantos años de afición motera todavía no conociera esta zona, que no dista tanto de la capital española.

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El camino sigue por campos de labor y la pista es rápida así que sin mucho problema continúo hacia el siguiente y último embalse. El paisaje ha cambiado, y se nota que me adentro en tierras sorianas. El terreno se vuelve mucho más pedregoso, se alternan las paredes rocosas y las ruinas de viejos castillos. La moto se comporta perfectamente, aunque se echa de menos un mejor sistema de amortiguación. Supongo que no se puede tener todo… y las sensaciones que transmite mi experimentada GS al conducirla son muy nobles. Ni siquiera me entra la más mínima duda de que no es la compañera de aventuras que quiero tener.

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Comienza la última parte de la ruta, y me sigo dirigiendo hacia el noreste. Por si no había disfrutado suficiente de la variedad de paisajes, me encuentro de repente con una enorme cruz de madera en lo alto de una loma. La ruta del GPS sigue recta… pero dudo. El camino que va por la derecha aparenta mucho mejor, sin embargo estoy cómo. Adelante con la bajada pedregosa y estrecha. La verdad es que ahora pienso que quizá no debía haberme metido; pero el resultado fue positivo. No obstante, me pregunto: ¿qué significará esa enorme cruz?

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Al entrar en Palazuelos tuve que bajarme de la moto. El cartel de la entrada da la bienvenida al viajero con una pequeña historia del pueblo y la llamada de atención de que estoy en uno de los puntos de la denominada Ruta del Cid. La minúscula plaza fuerte es todo arquitectura: rodeado por una muralla, tres puertas con sus escudos permiten el acceso al pueblo en el que tan sólo hay un bar en la plaza y un pequeño castillo/torre en la zona ; está completamente restaurada y no sé si es una residencia particular o un establecimento hotelero. Pero, dese luego, debe ser un lugar mágico a la luz de la luna.

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Comienzo a estar cansado, son ya muchos kilómetros. Echo una ojeada al rutómetro y me quedan por delante los últimos kilómetros de pista, hasta las salinas de Imón. La orografía del terreno se ve bastante plana, así que no creo que se me presenten problemas. El camino transcurre serpenteando por pistas de labor, en esta época plantadas de preciosos girasoles que se encuentran en su momento más esplendoroso. Al cabo de unos kilómetros por la pista, que por lo que veo coincide con el Camino de Santiago, llego a la primera salina; pone “propiedad privada” y debo presumir que se encuentra todavía en explotación. No vale la pena detenerse en ésta, porque las de Imón son mucho más grandes y llamativas. Aquí sí que vale la pena una buena instantánea también.

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Miro el reloj y veo que voy bien de tiempo. ¡Perfecto! Ya no hay más tierra, por lo que el riesgo de caída por campo ya se ha terminado. Eso no significa que pueda relajarme… la carretera es muy pequeña y en algunos tramos está muy mal asfaltada. Curveando disfruto como un niño pequeño que siente que en poco tiempo habrá conseguido su objetivo; el paisaje me acompaña: tierras de labor que contrastan con las paredes rocosas del fondo, pequeñas ermitas semiderruidas, castillos de cuento. Me dirijo al Este, y en algún momento veré ese ansiado arco que será mi triunfo particular.

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Entro en Medinaceli. El pueblo es espectacular. Completamente restaurado con detalle, destaca por sus casas de piedra, balcones floreados, la iglesia (hay que pagar para entrar), la típica tienda de recuerdos… Pero yo me quedo con la foto del Arco del Triunfo y con las migas que me cocina una paisana en un pequeño pero precioso bar-restaurante, que está al margen del grueso de turistas.

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Sin duda, una gran excursión. Lo suyo no es hacerla en una mañana, sino en un día entero; aprovechando para comer en Medinaceli o en Sigüenza (camino de retorno). La vuelta por autovía es monótona, pero me permite dejar volar la imaginación pensando en cómo escribir esta crónica, y en cuál será el próximo destino.

Guadalajara 01. El Vado y el Atazar.

Esta será la primera de una serie de rutas que voy a hacer por la provincia de Guadalajara; y, más específicamente, por la Sierra Norte.

Como siempre, la he trazado con el Garmin y la he programado para salir prontito (a eso de las 06.30h) y volver a comer a casa tarde (sobre las 15.00h). Con una perfecta combinación de carreteras secundarias, terciarias y pistas forestales… todo en un perfecto cocktail especiado con el mejor paisaje.

ITINERARIO:

Pozuelo – Colmenar Viejo – San Agustín de Guadalix – El Vellón – Torrelaguna – Valdepeñas de la Sierra – Tortuero – El Vado – La Vereda – La Hiruela – Puebla de la Sierra – El Atazar – Viñuelas – El Cásar – Pozuelo.

(carreteras terciarias y pistas forestales)

TOTAL:

287 kms. Tiempo en movimiento invertido: 04:41m

CRÓNICA: 

Me gusta salir antes del amanecer y ver salir el sol. Además, eso me asegura que podré disfrutar de la ruta sin prisas. Gran parte del camino (fundamentalmente el principio) es dirección Este, por lo que el sol estaba enfrente; con el inconveniente que eso significa para la fotografía y la filmación. La verdad, es que de esto me di cuenta al descargar las tarjetas de memoria.

El primer tramo es el de la carretera de Colmenar, tantas veces recorrido. La autovía es rápida, pero sé que debo tener cuidado por los radares. Esta vez no subiría hasta Miraflores, como siempre hago; sino que me dirijo a San Agustín de Guadalix por una carretera secundaria, bien asfaltada, que a estas horas de la mañana apenas tiene tráfico. Y luego por la A-1 hasta la salida a El Vellón, para minimizar la autovía. La carretera sigue siendo secundaria y apenas tiene coches, así que sigo disfrutando… Ahora sí comienza a salir el sol, con su color anaranjado. Aprovecho la gasolinera de Torrelaguna para repostar y así olvidarme del combustible el resto de la ruta.

Tengo ganas de pasar Patones de Abajo porque un poco más adelante comenzará la primera carretera terciaria… aaaiiinnnsss, ¡qué ganas!

 La vertiente sur de la llamada Sierra Pobre (Patones) está llena de pequeñas construcciones del Canal de Isabel II, que son apoyo para las conducciones de agua. Es fácil encontrar presas, puentes y conducciones de agua que sortean los cortados de piedra. 

Una vez que comienzas a entrar en la Sierra Norte, la vegetación se incrementa y las carreteras se vuelven retorcidas. El asfalto está roto y el piso cubierto de polvo; lo que obliga a extremar las precauciones. El paisaje no deja de sorprenderme detrás de cada curva: hay mucha más vegetación de lo que pensaba, y mucha más agua. Por fin, el asfalto desaparece y comienza la pista… se dirige al Norte; buena dirección.

 Tortuero es un pequeñísimo pueblo que me sorprende: por su Iglesia completamente restaurada, la plaza con su fuente y el arco escondido tras la vegetación a la salida de la localidad, también por una pista forestal. 

 A continuación disfruté de una de las partes más bonitas del recorrido, por el tipo de pista (que se complicó bastante), por el paisaje y por la propia naturaleza. Pero me encontré en uno de esos momentos en los que realidad y camino de mapa no coinciden… y hacer caso al GPS se convertía en una opción arriesgada con una moto de 250 kg. Conclusión: hacer caso al sentido común y buscar un alternativa. En momentos como este te das cuenta de que el mapa topográfico de papel es una herramienta insustituible; porque te permite ver la zona con una perspectiva y una dimensión lo suficientemente grande como para saber qué debes hacer. Y olvidarte de la pantalla de 4″ del GPS, que no te deja ver casi nada sin perder tu referencia.

Con mucha atención porque la pista era complicada, terminé en la preciosa carretera que te lleva a Valdesotos y, un poco antes del pueblo, a una vieja y pequeña pista asfaltada del Canal (permitida) que finaliza en El Vado. Este tramo es también único. La llegada al pantano bien merece un momento de tranquilidad.

 Quería más Norte y más pista. A estas alturas del recorrido estaba ya disfrutando como un niño pequeño y no quería parar. Así que… ¡GAS! El GPS pronosticaba un buen trecho de pista hasta la próxima carretera.

 Mientras pensaba que por delante sólo tenía bosques, piedras, caminos y riachuelos, me llevé una magnífica sorpresa. ¿Qué es eso de encima de las rocas? ¿Un poblado? Efectivamente. Así, de repente, y sin que apareciera en los mapas, me encontré con uno de los mejores poblados de arquitectura negra que he visto; sin contaminación de otro tipo de construcción moderna. Se trata de La Vereda. Al parecer, una asociación se ha encargado de reconstruirlo poco a poco. Eso sí no tiene ni agua ni luz eléctrica, pero… ¿realmente hace falta? Por cosas como ésta me encanta la provincia de Guadalajara Norte.

 Ahora sí que estaba en la gloria “trailera”. A esta ruta no le podía pedir más… y sin embargo, continuó dándomelo. Tras unos cuantos kilómetros de tierra, cogí el tramo de asfalto que me conduciría a El Atazar. Curvas, curvas y más curvas… carreteras pequeñas que me cruzaban sólo con algún motero como yo, y que anticipaban que comenzaba el retorno a la urbe. Acantilados, ríos, buitres… Hasta la placita de El Atazar, en la que sentado al sol me permití el “descanso del guerrero” con media ración de migas y una Coca-Cola.

Cansado tras cinco horas de moto y satisfecho por la pedazo de ruta que había descubierto, ya solo quedaba volver a casa.

Ruta La Morcuera – Navafría – Valle del Pirón

Con Africana lista en el garaje y pidiendo guerra, tenía ya que salir a hacer una ruta trail… no podía seguir esperando. El primer tanteo lo he hecho por carreteras comarcales; en realidad, 300 kms de carreteras comarcales entre Madrid y Gredos. Y estoy encantado con la moto. Pero ya tocaba guerra… y qué mejor batalla que una ruta de Wikiloc (no habia tiempo para preparar nada) un poco adaptada para hacer su salida desde Madrid. Llevaba los dos ingredientes fundamentales: ganas y moto.

La primera parte del itinerario era por carretera: Pozuelo – Miraflores de la Sierra – Pto de la Morcuera (hace tiempo que no lo tomaba, porque me dejaba caer por el de Canencia) – Rascafría.

El día parecía que iba a ser bueno, pero había que esperar a que levantara un poco; y el puerto se hizo bastante frío. Me levanté a las 06,30 y a las 7,00 ya estaba en ruta. Conducir viendo amanecer es una sensación que me gusta; pero hay que tener claro que la diferencia entre la mañana y el mediodía será grande. Así que lo mejor es llevar el equipo adecuado para cada momento.

Tras coronar La Morcuera, con su preciosa vista hacia Madrid, la carretera comienza a descender levemente atravesando el Valle de Lozoya; combinando praderas, algo de bosque y risco, y serpenteando junto pequeños riachuelos.

Aunque iba abrigado, ya comenzaba a tener bastante frío. Quedaba poco para Rascafría, y allí correspondería cuidar al cuerpo dándole un cafetito caliente con un pequeño desayuno. Así entraría en calor. Siempre paro en el mismo bar. Desde la misma plaza de Rascafría se toma una pequeña carretera que sube por el puerto de Navafría y atraviesa la Sierra comunicando la Provincia de Madrid con la de Segovia. Al llegar a lo alto dejamos atrás el cartel de Comunidad de Madrid, con lo que ello significa: bye, bye prohibición genérica de pisar pistas. Africana comienza a relinchar con el aroma a campo…

Esta carretera termina en la N-110, que une Ávila con Soria, pasando por Segovia. Es la carretera de conocidos pueblos como Torrecaballeros (donde se disfruta de magníficos asados) o de Prádena (con sus desconocidas pero espectaculares cuevas).

La cruzo y me dirijo un par de kilómetros dirección a Segovia, y allí arranca la pista elegida. Es zona de ganado y praderas, por lo que el terreno está bastante húmedo. Lo mejor para catar las cubiertas que he elegido. Auténtica prueba de fuego. También llevo el GPS Garmin 62 bien conectado a la batería… será el momento de comprobar si falla (se apaga o no). Ya avanzo que ha funcionado perfectamente. Así que sólo puedo decir una cosa: “Yeeeeeeha!” Porque el Garmin 62 para mi es el mejor GPS.

 La parte mala es que al ser zona de ganado, las pistas estaban llenas de puertas que hay que abrir y cerrar. He podido comprobar que casi toda la zona de la falda del monte por la zona segoviana es así. En ocasiones, el camino estaba claramente marcado; en ocasiones, se trataba de una zona verde encharcada donde había que tener mucho cuidado para coger la rodera correcta y evitar cruces de rueda. Pero hay que reconocer que tanto la moto como las cubiertas han respondido a la perfección.

Como la ruta era sorpresa y no la había preparado con el mapa, fui descubriendo la belleza arquitectónica de la zona: una pequeña iglesia aquí, un puente allá… Pero la sorpresa más grande fue cuando me encontré en Sotosalbos. Este pueblo es una auténtica joya del arte románico segoviano. La única decepción fue que habían cerrado el bonito bar de la plaza.

El itinerario coincidió en varios puntos con una nueva ruta turística que han debido hacer que se llama “La Ruta de San Frutos”… y que supongo que terminará en la ermita de este Santo; en el Duratón.

Es curioso ver cómo por aquí, en algunos caminos, los ganaderos han decidido cerrar los caminos con una supuesta puerta de alambre (tan bien atada que no fui capaz de abrir) y dejan el paso por un estrecho paso canadiense para animales, peatones y bicicletas (seguro que no han pensado en las motos). Pero digo yo… ¿y si vas en coche? Supongo que entonces, te jodes. Yo, con los cilindros y las maletas de Africana, pasé justito justito.

La ruta, que estaba siendo espectacular… pero lo mejor estaba por llegar. Tras atravesar Losada de Pirón, el GPS marcaba dirección al río. Conozco ese camino, porque lo he hecho alguna vez con el todo terreno; y, desde luego, es todo menos sencillo. El acceso desde Losada baja por una pista bastante rota, con piedras, roderas y barro. Pero eso no es lo peor: el problema está en que el río corta cuatro veces el camino obligando a los correspondientes vadeos con bastante agua; por no decir mucha. Hice los dos primeros asegurando el terreno y verificado que el suelo estaba duro, pero al llegar al tercero me entró la duda. Y tampoco encontré paso alternativo, porque el puente de madera terminaba en una “T” que la moto no podía pasar.

Tuve suerte porque, en ese momento de duda, llegó un grupo de endureros con sus ktm que cruzaron primero para que viera que el barro inicial no era muy profundo y que la salida de arena en curva podría pasarla bien… y si no, ellos me echarían una mano. Es la confianza que necesitaba para atravesar sin problemas el tercero y cuarto vadeo, en el que los cilindros bóxer estaban incluso sumergidos (lástima que con la tensión no hice fotos).

Ciertamente, estaba cansado. Este tramo me había desgastado bastante, y había invertido mucho tiempo en recorrerlo; así que a la salida, enfilé por la carretera de La Granja hacia Madrid haciendo un alto en Navacerrada, para tomar el último aperitivo antes de llegar a casa. Sería en el Reloj, el restaurante del conocido de un amigo. Y acerté. Media horita más tarde y con la satisfacción de que he terminado una moto fantástica que me va a dar un montón de satisfacciones. He acertado en todo: vehículo y kilómetros, así que… GAS HACIA EL HORIZONTE.