Recap sobre dónde estoy

Hace tiempo que no dedico un tiempo al Proyecto «Atardecer Atlántico», así que voy a hacer un pequeño recap de dónde estoy. Ayer hablé con un amigo sobre esto y resurgió mi ilusión por el reto; que, a decir verdad, con tanto foco laboral había quedado un poco abandonado. 

Tengo vehículo casi listo, solo a falta de algo más de preparación técnica; que por otra parte no es del todo necesaria si no me excedo con el rutómetro. 

Tengo también las etapas del viaje de bajada. Creí que iban a ser más cortas; pero al final son lo que son, y el destino está lejos. 

Día 1: Madrid – Tarifa. 696 kms y 07h34m rodando. Prefiero esta frontera que la de Almería.

Imagen

Día 2: Tarifa – Tánger (ferry rápido) – Essaouria. 716 kms y 09h52m rodando

La idea es coger el primer ferry de la mañana y desembarcar lo más pronto en Tánger. A partir de ahí será casi 10 horas de moto; será la etapa más larga de la bajada, pero esta primera parte tiene poco atractivo y mucha autopista. Hay que tener en cuenta que en Marruecos no se puede exceder el límite de velocidad.

Imagen

Día 3: Essaouria – Tiznit. 409 kms y 5h59m

Vale la pena pasar un rato de la mañana en esta ciudad, el antiguo Mogador portugués. Y luego partir hacia el destino de etapa con los hito que señalé en el post correspondiente. 

Imagen

Día 4: Tiznit – Tarfaya. 585 kms y 7h06m

Comenzamos a acercarnos a la costa y al Sáhara Occidental.

Imagen

 

Día 5: Tarfaya – Dakhla. 624 kms y 7h40m rodando

Por fin llegaremos al punto final del viaje. 

Imagen

El paso siguiente es la localización de los lugares de pernocta, combinando hotel y tienda de campaña. Y teniendo especial atención al paisaje y los lugares de interés. Quizá después tenga que modificar un poco las etapas iniciales y ya con eso me quedará el trazado de la ruta real, determinando lo que será carretera y pista. Y, por supuesto, definir la vía de retorno.

«Africana», casi terminada

Bueno, unos meses más tarde y ya tengo a Africana casi terminada; a falta de fortalecer las botellas delanteras y el amortiguador trasero. Posiblemente, aunque lleva un protector de cárter de serie, le pondré uno más robusto. Los soportes de la navegación ya están instalados; siempre dos (por si acaso, y porque navegando me gusta llevar el mapa en uno y el gps en modo navegación en el otro). El depósito admite 30 litros, por lo que haré -si no aprieto- 400 kms; suficiente. Las maletas son las Krauser originales (que van la leche de bien) y maleta arriba no quiero poner porque rebotará en los baches y acabará rompiendo la parrilla. No es lo mismo un uso trail a mi estilo, con pistas, caminos y zanjas, que un trail de estilo carretera-gran turismo (que no digo que no sea bonito también). En las ruedas he puesto un líquido americano tipo gel (de cuyo nombre quiero acordarme, pero no lo consigo) que evita el deshinflado si pincho; mejor que los muses para esta moto. En carretera serían inviables. 

Las cubiertas han sido otro apartado de mucho pensar. Finalmente he optado por las clásicas Continental TCK 80 de Continental. Siempre han ido bien… ¿para qué inventar otra cosa? Los Enduro Sáhara 3 de Metzeler son demasiado blandos; los Karoo 3 demasiado «modernos» para unas llantas tan estrechas; los MT63 de Michelín, demasiado de enduro… Así que me quedé con los de siempre. Y con ganas de probar los Heidenau K60 Scout. Quizá para la siguiente.

Imagen

Imagen

Marruecos con Sáhara Motor. Día 7

Tras el día de ayer, los moteros ya habíamos alcanzado la gloria. No obstante, quedaba un poquito más hasta llegar al puerto; aunque ya no habría que madrugar. Hay quien prefirió hacer los últimos 150 kms por carretera, pero nosotros quisimos recorrerlos por pista. Esta zona norte yo no la conozco. Y, desde luego, valió la pena.

En primer lugar, tuve ocasión de probar la navegación con el Tripy II… que es facilísima. Es una mezcla entre GPS y Roadbook, todo en formato digital.

Por otra parte, tuve ocasión de recorrer un Marruecos verde, de pistas reviradas y de riachuelos rebosantes de agua; que hasta ahora desconocía.

La ruta de hoy ha sido el perfecto y relajado final para una aventura increíble por Marruecos de la mano de Sáhara Motor.

Ya sólo queda embarcar los vehículos y compartir las últimas horas en el ferry de camino a casa, con los deberes cumplidos y la satisfacción de haber realizado una nueva ruta inédita que ha sido un éxito para los socios de Sáhara Motor.